La radio después de Iñaki Gabilondo

inakCuando alguien se adentra en el periodismo no deja de asombrarse de cuántas versiones se pueden llegar a esconder detrás de un hecho concreto. A este hecho le denominan verdad, es lo que ha pasado, es el abstracto; será el periodista quién lo dibuje sobre el papel, quien le dé forma y quien en definitiva suprima unos hechos en favor de otros. Con esto se quiere aventurar que la objetividad no existe. Los hechos pasan por una serie de filtros, desde el periodista que va a por la noticia hasta el jefe de redacción que decide dónde situar esa noticia.

El periodismo entendido como tal, no es más que un caleidoscopio a través del cual miramos a nuestro alrededor. Y el periodismo de opinión sirve para reafirmar ideas, no manipulando, pero sí ofreciendo una visión propia, con un estilo propio, expresando unas ideas propias.

Como dice Alex Grijelmo, la profesión periodística vive hoy en unas circunstancias diferentes que están afectando a las entrañas mismas de la responsabilidad profesional. Ha cambiado con mucha rapidez la manera de difundir la información y las opiniones; y no todos sus efectos han resultado inocuos. Hace referencia indudablemente a la pereza de los lectores, a la despreocupación de todos y de cada uno y a la pasividad con la que almacenamos datos en nuestro cerebro. Cada vez son menos los que cuestionan las verdades que se nos “venden”. Una opinión puede ser ofrecida como un hecho objetivo, y no todos se dan cuenta. Mala suerte. Cuando alguien vive inmerso en este mundo y se ve envuelto, consciente o inconscientemente en el periodismo de opinión, tienen que ser muy cuidadoso, y mantener sus propias ideas. Se pueden compartir opiniones, pero también se tiene que ser crítico porque todos podemos equivocarnos. Unos más, otros menos.

Analizar el caso de Iñaki Gabilondo es clave. Si no es el periodista más implicado en la realidad y uno de los más valorados a la vez que criticados de este país por su periodismo de opinión, es uno de los pocos. Uno de los pocos que no se esconde y uno de los pocos a los que no les da miedo la verdad. Supone a veces la máxima de la libertad de expresión y dice lo que tiene que decir en el momento en el que tiene que hacerlo. En apenas dos minutos al inicio del telediario de máxima audiencia para la cadena Cuatro y unas quince líneas, Iñaki Gabilondo, como dicen ellos, da las claves de la actualidad y una ración de realidad.

¿Cómo lo logra? A través de la constancia de los años, de personificar la credibilidad y por poseer un espíritu crítico incansable

Seguiré en lo más importante de la SER, sus oyentes

Por lo que he oído y leído en otros blogs, a nadie le cabe la menor duda de que el “abandono radiofónico” de Iñaki Gabilondo ha supuesto un antes y un después en la historia de la radiodifusión española. Después de 43 años en el mundo de las ondas, una de sus grandes estrellas, Iñaki Gabilondo dejó el dial para irse a la televisión.

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~ por comunicologos09 en 27 mayo 2009.

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